por etapas

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Enseñas la canción por el método análitico, primero la presentación da capo a fine con el acompañamiento de piano incluido, ya tienen una idea general. La repites. Ahora escoges frases con sentido, cantas y los alumnos repiten, una segunda vez para mejorar afinación, dicción o algún problema rítmico. Cuando tienes dos o tres frases, que forman una parte o media parte, les haces cantar toda la sección. Sigues así hasta tener la canción completa. Ahora les pides que saquen papel y lápiz, ayudas con el acorde inicial para que encuentren la primera nota, se aclara el compás; venga, a transcribir. Les permites trabajar por equipos, el toque lúdico aunque tienen 20 años. Terminan la melodía, se ajustan fallos rítmicos (el 6/8 siempre trae dudas). Ahora la armonía, tienen que identificar los acordes de cada compás, avanzamos lentamente, ¿mayor o menor?, ¿acorde de séptima?, y si es séptima de dominante, ¿que acorde tiene que venir después?… y así poco a poco, como escalando una montaña escarpada; casi un sufrimiento entre el desinterés, la falta de atención y la pereza. Venga chicos ahora canten las fundamentales de cada acorde mientras yo vuelvo a tocar el piano. Vale, ahora el acompañamiento con guitarrons y ukuleles, ¿quién quiere tocar el cajón flamenco?, ¿quién el sonajero?… ¿qué hacemos con la mano derecha, cuál patrón rítmico?, busquen los acordes en las tablaturas, ale ale, unos minutos para practicar y ensamblar la pieza… Se acaba la clase…

Lo que preparas como una fiesta musical de aprendizaje y experimentación, termina siendo un episodio agotador, como empujar un autobus.  ¿Por qué esta falta de curiosidad, esta incapacidad para entusiasmarse en clase? Sabes que algunos tocan en grupos, uno de rock, otra de música tradicional, que cantan en el coro de la universidad. La directora relata más o menos las mismas quejas, apatía, falta de autoexigencia, un dejar pasar, un hacer las cosas como cumpliendo un trámite. ¡Pero es música y son adultos!,  ¿cómo pueden sufrir de los mismos males del alumnado de ESO?…
El fracaso escolar más terrible no es el absentismo o el abandono de unos alumnos que van obligados a clase, el peor fracaso es esta medianía, este pasar por las aulas sin llevarse nada o casi nada, este conformarse con aprobar. La preocupación no debería ser solamente el porcentajes de alumnos que no terminan la educación obligatoria, sino el nivel y la actitud intelectual de los que sí la terminan, y hacen el bachillerato, y van a la universidad.

2 comentarios a “por etapas”

  1. la urraca dice:

    ¿De verdad da usted clases así? ¡¡Enhorabuena!!
    ánimo, yo creo que los chicos de 20 están simplemente dispersos, y a esas edades es muy dificil que sean expresivos, vaya usted a saber lo que les pasa por la cabeza.

    Saludo grande

  2. Miguel Ángel Heredia dice:

    De verdad que siento mucho leer estas palabras tuyas. Y es que no sé como decir, sin que sirva para molestar a nadie, que veo un claro reflejo de lo que cuentas en muchas de mis tardes de los miércoles.

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