músicos y naufragios

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No nos resultan conocidos los nombres de Roger Marie Bricoux, chelista, John Frederick Preston, violista, Wallace Henry Hartley, violinista y director de orquesta. Estos músicos junto a Theodore Ronald Brailey, John Law Hume, Georges Alexandre Krins, Percy Cornelius Taylor y John Wesley Woodward formaban la orquesta del Titanic. Todos murieron en el naufragio, y según testimonio de supervivientes, siguieron tocando hasta el último minuto después de ayudar a los pasajeros a subir en los botes salvavidas. Entre ellos destaca el caso de John Wesly quien había estado en una importante colisión entre barcos en 1911. Resulta que la naviera White Star Line, construyó tres barcos hermanos, el RMS Titanic (1912), el HMHS Britannic (1914-1916) y el RMS Olympic (1911-1935). Wesly trabajaba en el Olympic cuando chocó con el H.M.S. Hawke, el 20 de septiembre de 1911. Seis meses después de esta experiencia, embarcó en otro de los barcos de la compañía, y el 14 de abril de 1912, murió junto con sus compañeros músicos en el Titanic.

El caso más famoso en España es el del compositor y pianista Enrique Granados (1967-1916) autor de la reconocida suite Goyescas, que convirtió en opera y fue estrenada con gran éxtio el 26 de enero de 1916 en el Metropolitan Opera House de Nueva York. Para la ocasión, Granados viajó con su esposa Amparo, y ante el éxito del estreno, recibió invitación para tocar en la Casa Blanca ante el presidente de entonces Woodrow Wilson. Al aceptar la invitación y realizar el concierto, perdieron el barco que los traería de vuelta a España, por lo que tuvieron que tomar otro barco con rumbo a Inglaterra con el plan de seguir después a Francia. El 24 de marzo de 1916, embarcaron en el ferry de pasajeros SS Sussex que hacía el trayecto del Canal de La Mancha. El Sussex fue torpedeado por un submarino alemán, el SM UB 29, se partió en dos, una parte se hundió y la otra pudo ser remolcada a puerto; los pasajeros que no murieron ahogados lo hicieron como consecuencia de la explosión. Aunque los pasajeros norteamericanos que iban en el barco no murieron, los Estados Unidos pidieron a Alemania una explicación de lo ocurrido, el gobierno alemán respondió que se había confundido el ferry con un barco de minas. En medio de la conmoción, Granados logró llegar a un bote salvavidas, pero vio a su esposa en el agua y se lanzó a rescatarla, muriendo los dos ahogados.
Era conocida la adversión que tenía Granados por los viajes en barco, y en una entrevista antes de embarcarse a América había dicho: ” En aquest viatge deixaré els ossos “.

En Venezuela también hay un caso histórico. Felipe Larrazabal (1818 -1873) fue un reconocido político, escritor y músico del S. XIX. Con una intensa vida política, formó parte de una conspiración contra el presidente del momento, Antonio Guzmán Blanco, quien lo envía fuera del país y embarga todos sus bienes. Larrazabal se queda entonces en Curaçao y decide viajar a Nueva York para seguir luego a Francia con la intención de publicar sus obras. Según el testimonio de su hijo (según de lee en la Enciclopedia de la Música en Venezuela, Fundación Bigott, 1998) viajaba con más de 3000 manuscritos. Durante la madrugada del 22 de noviembre de 1873, el S.S.Ville de Havre, barco en el que viajaba a Francia, chocó con el navío escocés Loch Earn, hundiéndose en pocos minutos y pereciendo en el naufragio 226 personas.
Larrazabal se considera uno de los compositores más importantes del S. XIX en Venezuela y aunque casi toda su obra se perdió en el naufragio, se conservaron algunas que habían sido publicadas en Curaçao o corrían en copias manuscritas entre los círculos musicales de Caracas.
De joven, Larrazabal había vivido un episodio de novela cuando el barco en que viajaba con su familia rumbo a Europa, en tiempos de la guerra de independencia, fue apresado por el corsario francés Bernard quien estaba aliado con el gobierno de Puerto Rico en su lucha contra Inglaterra. Los pasajeros y entre ellos la familia Larrazabal, fueron abandonados en las playas de la isla caribeña.

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